Drogadicción, la mayor de las plagas

Horacio Orellano, doctor en Ciencia y Técnica y especialista en la prevención de las Adicciones, coordinó en el salón Paulo VI, el pasado 10 de Abril, el primer encuentro de un curso que se lleva a cabo cada año para dar capacidades a los operadores en el tema de la prevención y la asistencia a pacientes drogodependientes. Cualquier persona interesada estaba invitada a entrar, ya que las jornadas impartidas estaban abiertas a toda la comunidad.

Este curso que hemos mencionado está certificado y avalado por el Obispado de Azul. Lo que intenta ofrecer este curso son herramientas que se podrán utilizar desde la técnica. Orellano comentó en el encuentro, que comenzó a las 9h de la mañana y finalizó a las 18h de la tarde, que el tema a tratar era el de la psicología de las adicciones. La técnica tratará de desarrollar el concepto de persona, salud mental, y los efectos que produce la droga sobre las personas y sus psiquis.

Los drogodependientes están en el mismo mundo en el que estamos nosotros. Orellano expuso claramente su idea de que, si esta sociedad no cambia, el índice de recuperación de los adictos no va a mejorar. Orellano piensa que el hecho de aislar y rehabilitar a un adicto, para después devolverlo al mismo lugar del que los especialistas lo han podido sacar, es un derroche de energía porque lo más seguro es que el paciente recaiga en la rutina pasada. Según el doctor, lo que hay que hacer es una prevención en la sociedad. “Tenemos que tratar de cambiar, entre todos, la cultura y la conciencia de esta sociedad, intentar pasar del consumo a la paz, de la violencia a la no violencia, pasar de la cultura de la muerte, a la de la vida” dijo Horacio Orellano.

Orellano también habló sobre la forma de relacionarse con los adictos, remarcó que había que tener muy claro que los adictos son personas, y hay que tratarlos como tal. Para ello hay que tener en cuenta cuatro principios básicos; la autonomía, la justicia, la no maleficencia y la beneficencia.

Sobretodo tenemos que entender que se trata de una investigación a los pacientes, y que el ocultamiento y la negación son propios de esto.

De todas maneras también convendría saber los estados por los que suele pasar un adicto, que son los siguientes: en los primeros estados se podría decir que el adicto está enamorado de la droga, incluso en alguna ocasión, los especialistas de los centros internos de rehabilitación han escuchado frases como “la droga es mi hermana” o “estoy de novio con la coca, o con la mari (procedente de marihuana)”. Debemos tener paciencia  y respeto con ellos, y ser capaces de prear condiciones para que el momento pase más deprisa.

Orellano insistió mucho en la importancia de la prevención, dijo que antes de dar la oportunidad a nuevos jóvenes a que lleguen a la droga, es fundamental prevenirlos. Con respecto a esto, se organizó una fiesta en la que participaron más de 370 jóvenes. En la fiesta no hubo en ningún momento ni drogas ni alcohol. El objetivo de esta celebración fue darles a los jóvenes el mensaje de que se pueden divertir  sin necesidad de drogas, alcohol o tabaco.

La patología de las drogas arrastra con ella a  un 5% de la población mundial, y aunque no parezca mucho, la cifra supera los 350 millones de personas. Pero eso no es todo, en este 5% no entran ni los fumadores de tabaco, ni los alcohólicos, ni los que de vez en cuando consumen drogas, ni los que ocasionalmente se han fumado algún “peta”. Si todos estos datos también se contaran, tranquilamente estaríamos hablando del 20%, o incluso mayor. Estamos hablando de una pandemia que afecta a todo el mundo, a todas las razas.  "La drogadicción es una pandemia y seguimos haciendo como el avestruz" concluyó Orellano.