Un estudio averigua que el consumo de cannabis o marihuana durante un periodo de largo plazo es propenso a presentar síntomas psicóticos, sobre todo, en jóvenes menores de 20 años.
El estudio realizado en Australia, en el Instituto Cerebral de la Universidad de Queensland, afirma que más o menos, a un 40% de los jóvenes que consumen esta sustancia, se les diagnostica psicosis al cabio del tiempo. La investigación también muestra que el consumo que tienen los jóvenes de cannabis o marihuana a largo plazo, les hace ser propensos a tener alucinaciones, visiones, ilusiones, o a reunir los criterios de psicosis.
John McGrath fue el que dirigió a varios científicos, que estudiaron a 3.081 jóvenes adultos nacidos entre 1981 y 1984. Cuando los participantes cumplieron los 20 años d edad los científicos se informaron sobre su habitual consumo de cannabis, y evaluaron a los jóvenes siguiendo varias medidas sobre síntomas psicóticos. Les hicieron entrevistas diagnósticas, y un inventario sobre aspectos e ilusiones que asemejaban la presencia de alucinaciones.
El 14,3% de los participantes confesaron haber consumido cannabis durante seis años o más, el 16,2 de ellos de cuatro a cinco años, y el 17,7% de los participantes decían haber consumido cannabis durante tres años o menos. Después de las diferentes pruebas, un total de 65 participantes del estudio recibieron un diagnóstico de psicosis no afectiva, como la esquizofrenia, y 233, en las entrevistas de diagnóstico, tuvieron menos de un aspecto positivo sobre alucinaciones.
De entre todos los participantes, a los que llevaban más tiempo consumiendo cannabis, se les asoció múltiples aspectos incorporados a la psicosis. Los resultados de la investigación señalaron que, los consumidores que consumían esta droga desde hacía seis años o más, eran cuatro veces más propensos a tener puntuaciones más altas en las medidas de ilusiones, y dos veces más propensos a desarrollar psicosis no afectiva en comparación con aquellos que nunca habían tomado cannabis o marihuana.
Los investigadores explican que existe una relación “dosis- respuesta” entre las variables de interés. Cuanto más tiempo había pasado desde el primer consumo de cannabis, mayor era el riesgo de sufrir los síntomas asociados a la psicosis.
Además, este estudio también se realizó a 228 parejas de hermanos para descartar la probabilidad de que la asociación se debiera a influencias compartidas genéticas o ambientales no medidas.
Los individuos que habían consumido cannabis más tiempo y de forma más frecuente, eran más propensos a haber experimentado alucinaciones tempranas en la vida. Esto hizo deducir a los investigadores que la naturaleza de la relación entre psicosis y consumo de cannabis no es simple.
Los individuos vulnerables ante la psicosis eran más propensos a comenzar el consumo de esta sustancia, lo que seguramente contribuiría a un riesgo mayor de conversión a un trastorno psicótico no afectivo. Para los autores, esto demuestra la complejidad de la relación.





