El cigarrillo electrónico, no es oro todo lo que reluce

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), pone en duda la utilidad del cigarrillo electrónico y da a entender que se comercializa demasiado a la ligera, en grandes almacenes y farmacias, demás de venderse por internet  y  no es inocuo.

Además de no ser seguros, aun no se ha demostrado que estos cigarrillos ayuden a dejar el hábito del tabaco.

Habiendo analizado varias de las marcas  mas comercializadas, se han encontrado en gran parte de estos cigarrillos, productos cancerígenos como nitrosaminas y más nicotina de la que declaran algunas de las marcas.

Estos  cigarrillos electrónicos se ponen a la venta como un método parta dejar el tabaco, o simplemente como sistema para no molestar a nadie continuando con el habito del tabaco, ya que se pueden utilizar en lugares públicos donde el tabaco esta prohibido, por no contener, supuestamente, sustancias toxicas, como podría ser el alquitrán.

Al definirse  a si mismo como no sanitarios, no se manifiestan en su contra las agencias reguladoras, al no atribuírsele propiedades específicas de medicamentos.

Aunque no emiten humo, pulverizan una sustancia que, o bien puede contener nicotina o tan solo esencias, de manzana, vainilla o menta, produciendo a su vez un vapor bastante similar al humo de un cigarrillo. Por ese motivo en lugar de fumar lo llaman “vaporear”.

El uso de estos cigarrillos electrónicos en espacios públicos  donde existe prohibición de fumar esta en entredicho, ya que puede provocar confusión entre los jóvenes e influenciarlos de manera negativa.

Para ser un producto que no este demostrado que sea efectivo para dejar el habito del tabaco, son caros, ya que su precio es de unos 50 euros y sus recambios oscilan entre los 6 y los 8 euros.

A pesar de que los comerciales que los venden aseguren que se trata de un producto para dejar el hábito del tabaco, eso no es cierto, por ese motivo la OCU se ha visto obligada a publicar una nota desmintiéndolo.

Por ese motivo apuesta mas por la terapia de sustitución, representada por parches y chicles de nicotina, que esa si es una manera de  tratar la deshabituación del tabaco.

Al ser medicamentos, sabemos que sus efectos y seguridad han sido evaluados, igualmente que su balance riesgo/beneficio, aun siendo relativa su eficacia.

En el caso de los cigarrillos electrónicos no hay ningún estudio o resultado científico que respalde su eficacia o su seguridad.

Para finalizar, la OCU, da apoyo a la petición de "nofumadores.org" en relación a estos cigarrillos electrónicos, en la línea que su uso sea incluido explícitamente en las prohibiciones contempladas por la ley, para evitar perjuicios a los no fumadores, evitar ambigüedades y acabar con la imagen del tabaco asociada a actos sociales.