El consumo de drogas crece entre los adolescentes para reprimir el hambre.

Cada vez son más las mujeres que consumen drogas con el objetivo de bajar de peso, muchas son jovencitas que dicen que las drogas les inhiben el apetito.

Para reconocer a un adolescente con este problema debemos fijarnos en síntomas como la bajada de peso,  la forma de dormir, el estado de ánimo, y la actitud hacia los padres y familia. Los padres deben fijarse en las costumbres de sus hijos y, en caso de que sea necesario solicitar ayuda profesional.

De cada 7 jóvenes drogodependientes de entre 17 y 19 años, 3 podrían ser también anoréxicas.  Son chicas que se sienten gordas, poco aceptadas, tienen un trastorno en la visión de su cuerpo, y controlan su alimentación hasta el punto de contar las calorías.

Suelen ser mentirosas en su entorno con tal de evitar comer, y son capaces de tomar laxantes o cualquier otro tipo de substancia con tal de evitar el hambre.

La televisión y las páginas de internet tienen una alta responsabilidad en estos casos, ya que ejercen una presión social bastante fuerte de mantenerse en un peso bajo para ser atractiva. Por su puesto esto lesiona la autoestima de las jóvenes.

Las chicas que utilizan métodos peligrosos para perder peso suelen padecer de daños cardiacos y gástricos que pueden llegar a ser irreversibles.