La adicción a las drogas descubierta. Comprendiendo los efectos de sustancias psicoestimulantes en la creación de la adicción y en el cerebro a través de un estudio con caracoles.
Se han publicado en el Journal of Experimental Biology un original estudio con caracoles que han dejado buena prueba de los efectos graves que provoca a nivel cerebral el consumo de metanfetamina; se ha considerado una explicación que puede resultar idónea para entender la adicción que generan diversas sustancias.
Barbara Sorg, quien tiene la autoría del estudio, describe así el proceso de adicción de la metanfetamina: “La metanfetamina seduce a sus victimas aumentando la autoestima y el placer sexual e induciendo un estado de euforia”.
Además, por lo visto, es muy difícil olvidar los efectos y momentos de consumo, y eso dificulta cesarlo; la recaída entonces es recurrente aún y el tratamiento de desintoxicación.
Intentando comprender esta adicción, la experta y todo su equipo hicieron uso de un grupo de caracoles. Estos organismos, como es sabido, disponen de un sistema nervioso central con neuronas fácilmente clasificables y así podemos conocer qué efecto tiene la droga en cada una en particular.
El primer paso fue crear dos grupos de caracoles, uno que había consumido metanfetamina y uno abstinente. Moluscos drogados y no drogados, respirando.
“Cuando disminuyen los niveles de oxígeno en el agua, los caracoles salen a la superficie y abren un tubo de respiración”.
De este modo, en el primer paso para tratar de entender esta adicción que generan las drogas, analizaron los efectos de la metanfetamina en los caracoles, comparando la conducta de un grupo de moluscos drogados y no drogados en un sencillo ejercicio de respiración.
Aunque este tipo de caracoles viven en agua estancada y suelen respirar a través de la piel, "cuando disminuyen los niveles de oxígeno en el agua, los caracoles salen a la superficie y abren un tubo de respiración". Por ello, los investigadores entrenaron a los caracoles para que no salieran a la superficie picando su tubo de respiración con una pequeña vara y, gracias a este método de ensayo y error, los animales aprendieron a no salir y "formar un recuerdo", afirma Sorg en declaraciones a la BBC.
Sin embargo, los científicos descubrieron que si los caracoles consumían pequeñas cantidades de metanfetamina antes de esta tarea de respiración, quedaban "preparados" para formar un recuerdo más persistente de la misma, mientras que los no drogados generalmente se olvidaban tras 24 horas de su entrenamiento. "A pesar de que la droga ya no estaba en su sistema, algo había sucedido en sus células que los hacía mejorar su aprendizaje", explica la doctora Sorg.
Cambios celulares
Tras este primer hallazgo, los investigadores pretenden estudiar los cambios que se producen en sus células, sobre todo cuando, en estudios previos, ya lograron identificar una neurona de estos animales que es crucial para que aprendan y recuerden cómo regular su respiración.
Esta célula libera un compuesto químico, la dopamina, que en los mamíferos está relacionada con los circuitos cerebrales vinculados a la adicción. "Por eso, pensamos que este caracol sería un buen ejemplo de estudio", reconoce Sorg. "Ahora queremos investigar esa neurona y ver qué cambia en ella. Estudios previos encontraron cambios en el AND celular causados por la droga", agrega.
Su trabajo, como reconoce la investigadora, podría ser muy importante para futuros tratamientos basados en la memoria para combatir la adicción a drogas u otros trastornos, como el estrés postraumático. A su juicio, el objetivo podría ser atacar recuerdos específicos o memorias patológicas para que el paciente pueda olvidarlos o disminuirlos.
"Si sabemos cómo se forman estos recuerdos y cómo se pueden olvidar, y si podemos entender cómo es el proceso que promueve el olvido en una célula individual, podríamos lograr trasladar esos hallazgos a animales superiores, incluidos los seres humanos", concluye Sorg.










