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La industria del juego ha crecido en modo desmedido en la Argentina, obteniendo como resultado un aumento significativo en la cantidad de pacientes que padecen ese impulso irreprimible. Relevamientos de organismos sanitarios indican que entre el 1 y el 2 por ciento de la población, está predispuesta a la ludopatía. Desde una perspectiva sociológica, esa tendencia revela en el individuo un comportamiento que el Estado debe atender con políticas correctas de prevención. Está plenamente comprobado por organizaciones internacionales de salud que los costos sociales ligados al abuso del juego ocasiona problemas graves, como los de las adicciones: La ludopatía es reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En 1980, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría la incluyó en su manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. La OMS define la ludopatía o las apuestas compulsivas como un trastorno mental de impulsos, enfermedad progresiva que daña y merma la salud. Así, la práctica del juego en forma compulsiva implica sufrimiento y descontrol, por lo que la persona pierde la libertad de decisión, y provoca también grandes costos sociales; es decir, la ludopatía tiene rasgos psicológicos y neurológicos que empobrecen la conducta social. El 4 de junio pasado, el premio de la lotería "Lotto Max" en Canadá, llegó hasta los 50 millones de dólares después de que no hubiera ganador. De nuevo nadie ganó, pero los canadienses se gastaron 60 millones de dólares en billetes de lotería, según el periódico "National Post". Una semana antes de que un afortunado ganador se llevara el premio, se gastaron 124 millones de dólares más en billetes de lotería en otros intentos vanos de ganar. El artículo explicaba que el poseedor de un billete de lotería tiene la oportunidad entre 620.000 de ganar un segundo premio, y una entre 28 millones de ganar el premio mayor. Los matemáticos citados en la nota decían que había más probabilidades de ser alcanzado por un rayo tres veces a lo largo de la vida que ganar el premio, o sacar 25 veces seguidas cara al arrojar una moneda. Mientras la industria del juego siga en aumento, la ludopatía será una enfermedad creciente y de difícil control, toda vez que el juego promueve, además, hábitos que alejan a las personas de la responsabilidad del esfuerzo, de la cultura del trabajo y del estudio.
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