Recientes estudios han conseguido relacionar el consumo de alcohol que viene dándose de forma impulsiva por los jóvenes durante los fines de semana, coloquialmente conocido con "el botellón". Según este nuevo estudio este fenómeno puede causar daños cerebrales tanto reversibles como irreversibles . Tambien existe el riesgo con esta toxicomanía cometer tendencia suicidas.
Bilbao, abril de 2011.- “Existen similitudes entre los cerebros de personas alcohólicas y de sujetos con depresión. En concreto, hemos observado que disminuye la densidad de las células gliales en la región de la corteza prefrontal del cerebro, así como una disminución de la cantidad de neuronas”. Esta afirmación pertenece al Dr. José Javier Miguel-Hidalgo, miembro del Departamento de Psiquiatría y Comportamiento Humano del Centro Médico Jackson de la Universidad de Mississippi.
El experto ha pronunciado el pasado jueves una charla titulada “Neuropatología prefrontal de la depresión y el alcoholismo” en el Salón de Grados de la Facultad de Medicina y Odontología de la UPV/EHU, Campus de Leioa, a las 12.00 horas.
Según ha explicado el experto, “las personas que aúnan ambas patologías (depresión y alcoholismo) sufren cambios degenerativos más graves, es decir, daño neuronales más importantes”.
Respecto al fenómerno del binge-drinking –expresión anglosajona que se refiere al consumo de alcohol en atracones, un fenómeno relativamente frecuente entre los adolescentes los fines de semana-, “puede suponer un daño neuronal inmediato de gravedad considerable”, ha señalado el experto. “Da igual que se trate de alcoholes destilados (ron, vodka, güisqui) o fermentados (cerveza y vino), lo importante es la cantidad ingerida”.
Reversibilidad del daño cerebral
En cuanto a la reversibilidad de los daños cerebrales, “gracias a técnicas de neuroimagen hemos podido observar que algunos son reversibles. Otros, sin embargo, pueden no serlo, como aquellos provocados por el binge-drinking, por ejemplo”. De igual forma, el alcoholismo crónico puede provocar la muerte de neuronas.
Por otra parte, “el alcoholismo provoca deficiencias vitamínicas, así como daños en el intestino y en el hígado que repercuten en daños cerebrales debidos al mal funcionamiento de dichos órganos. De hecho, existe la encefalopatía hepática”, ha indicado el conferenciante.
El alcoholismo, además de provocar síndrome de abstinencia y hacer que se dejen de lado actividades placenteras, “puede provocar psicopatologías emocionales que incrementan las probabilidades de conductas suicidas”.



