Según un estudio del Instituto de Investigación Scripps (Estados Unidos), la comida rica en calorías, puede ser tan adictiva como las drogas o el tabaco.
Un estudio realizado con ratas nos muestra que el consumo de comidas con un exceso de calorías desencadena en el cerebro respuestas parecidas a la adicción, en este estudio se utilizo comida basura, convirtiendo a ratas en comedoras compulsivas, bajo su observación en un laboratorio.
Varios científicos midieron la sensibilidad de estos roedores a las experiencias de recompensa.
Se ofreció a las ratas la opción de poder comer además de su dieta habitual, alimentos altos en calorías, como pastel, bacón, salchichas, chocolate… los animales prefirieron la comida hipercalórica al ser más apetecible pero menos sana que su comida habitual, al consumir un exceso de calorías ganaron peso rápidamente. A medida que desarrollaban obesidad, se iba deteriorando el equilibrio químico en circuitos de recompensa.
Cuando los circuitos de placer van perdiendo capacidad de respuesta, las ratas empiezan comer compulsivamente alimentos ricos en calorías y grasas. Los cambios que se producen en el cerebro de estos animales, son similares a cuando consumen cocaína o heroína.
Un adicto a cualquier droga, sea humano o animal, consumirá compulsivamente su droga, claramente perjudicial para su salud.
Esta investigación se centro en entrenar a las ratas para que cuando vieran una luz recibieran una descarga eléctrica dolorosa en las patas.
Así bien cuando las ratas normales veían la luz, dejaban de comer incluso la comida basura tan deliciosa para ellas, mientras que las ratas obesas, acostumbradas a la comida basura, seguían comiendo aun durante la descarga.
En este estudio también se han descubierto menores niveles de un receptor de dopamina específico en estos roedores con sobrepeso, lo mismo sucede en las personas adictas a las drogas.





