Ortoréxia o vigoréxia, nuevas adicciones que afectan a las personas que se cuidan en exceso. Si es usted de los que se pasan horas en el gimnasio, come productos bajos en grasas y a pesar de ello siente que su cuerpo no está bien, tenga cuidado porque puede estar padeciendo Ortoréxia o vigoréxia, y poniendo en riesgo su salud.
La principal preocupación de los ortoréxicos no es la cantidad de comida o calorías, si no la calidad. Es una obsesión enfermiza con los alimentos sanos, naturales y orgánicos. Controlan lo que comen y vigila que esos alimentos no contengan herbicidas ni persevantes. Algunos incluso prefieren no comer antes que comer algo que no sea sano, otros solo comen alimentos crudos, incluso algunos solo comen fruta. Esta enfermedad conjunto a la anorexia y la bulimia existe a causa de los estereotipos de belleza que hay en la sociedad.
Claudia Contreras, que forma parte de la Asociación Colombiana de Nutrición Clínica, nos ha comentado que el problema aparece cuando la persona se obsesiona por la cantidad de nutrientes que consume, comienza dietas muy restrictivas, e incluso prescinde de alimentos básicos para la buena salud. La falta de ciertos alimentos en las comidas puede convertirse en anemia, pérdida de masa ósea, agotamiento por falta de vitaminas o un gran riesgo de infección en el caso de los “crudívoros”, que son las personas que solo comen alimentos crudos.
Nos preocupa que tras este tipo de trastornos alimentarios pueda esconderse un problema sicológico. Para la directora del centro de atención sicológica de la Universidad Nacional, Carmen Elvira Navia, inconscientemente los ortoréxicos tienen temor por ponerse enfermos o deteriorarse, y la mayoría de ellos sienten culpabilidad cuando dejan sus dietas. La sicóloga clínica de Hofstra University Jennifer Naidich comenta que "Quieren sentirse puros, sanos y naturales a toda costa" y agrega que "La persona sufre, pasa gran cantidad de su tiempo pensando en lo que va a comer y se distancia de la familia y de los amigos"
Para Cynthia Bulik, directora del programa de desorden alimenticio de la Universidad de Carolina del Norte, este comportamiento compulsivo-obsesivo es uno de los primeros pasos para llegar a alcanzar trastornos alimenticios más graves, tales como la anorexia o la bulimia. "Esto plantea problemas en el diagnóstico, ya que al no estar clasificada como enfermedad, no existe tratamiento" nos dijo Cynthia.
Las consecuencias, tanto sicológicas como físicas de estos trastornos alimenticios, están llamando mucho la atención de los especialistas, a pesar de que aun no existan cifras sobre la incidencia de estos trastornos en la población.
Los más proclives a la vigoréxia son los hombres presionados por tener un cuerpo perfecto. Esta clase de trastorno también es conocido como dismorfia corporal. La persona no se siente satisfecha con su cuerpo y siempre se ve delgado frente al espejo. Estas personas practican ejercicio físico de forma continua y hasta un grave extremo. Siempre se ven flacos y poco musculosos a pesar de acudir al gimnasio diariamente.





