En el tiempo de duración en el que se realizó la presentación de la campaña: “Colombia, Territorio Libre de Drogas”, Fabio Valencia, Ministro de Interior y de Justicia confirmó que después de todos los avances a los que ha llegado el Gobierno del presidente Álvaro Uribe en el tema de la lucha en contra de la elaboración de drogas, ha llegado el momento de conducir los esfuerzos y la política hacia el consumo para combatirlo de raíz.
En tiempos pasados Colombia inició una lucha contra la producción de drogas sintéticas, la cual ganó, y recientemente ha decidido enfrentarse al enorme reto que supone la guerra contra el consumo de estupefacientes. Colombia considera prioritario y muy urgente que todos sus ciudadanos se comprometan a hacer de sus cuerpos, sus mejores amigos, su familia, su santuario, hablando claro, un territorio libre de drogas.
La nueva campaña que se ejercerá en Colombia, titulada Territorio libre de Drogas tiene como meta dar fortaleza a la constante lucha contra las drogas y cambiar los estilos de vida y los comportamientos culturales y sociales que llevan a las personas al uso de estupefacientes. Esta campaña está basada en la Política Nacional para la reducción del consumo de sustancias estupefacientes y el impacto que tienen estas en la sociedad.
Esta campaña ha causado furor en Colombia, ya que ha llegado con mucha fuerza y precisión. Lo que se busca con ella es afianzar el compromiso personal, social y familiar de los ciudadanos frente a la capacidad de tomar decisiones más saludables y la posibilidad de una vida libre de elementos que la esclavicen, como lo hacen las drogas.
El ministro Valencia se esforzó mucho en su trabajo para prohibir el transporte y consumo de sustancias estupefacientes y psicotrópicas, el cual fue agradecido por el presidente Uribe, que destacó y se mostró orgulloso de la dedicación y el compromiso que había puesto Valencia para lograr la aprobación de ese acto legislativo.
La aprobación de esta nueva ley se propone reducir a la mitad los términos del proceso de extinción de dominio para los bienes que se utilicen en el tráfico de drogas, con el fin de sacar del juego a las llamadas plazas de vicio.





