La pasada semana, en Jerez, un niño amenazó a su monitor porque éste no quiso darle un cigarro. El niño recibió una denuncia y fue trasladado, mientras se espera la llegada del juicio, desde Jerez hasta un centro de internamiento terapéutico en Algeciras.
Este niño amenazó al educador de la comunidad terapéutica de Jerez, en la que estaba recibiendo tratamiento por sus adicciones. Al parecer el menor pidió tabaco al monitor y al no conseguir que se lo diese, comenzó a destrozar el mobiliario que más cerca tenia, a la vez que insultaba y empujaba al monitor, hasta el punto de llegar a amenazarle con un cristal roto.
Según la información que hemos conseguido, el joven rompió una puerta de cristal al tirarle una silla y se ensañó a puñetazos con un espejo. Cuando el menor ha ido a declarar, ha negado haber amenazado al monitor con un trozo de cristal, tema que se aclarará en el juicio de más adelante porque ese es justo el motivo de la denuncia que presentó la comunidad terapéutica jerezana.
El chico además afirma que nunca cogió el cristal del suelo, sino que lo tenía en la mano desde el momento de haber roto muchos de los elementos del mobiliario del centro.
Después de toda esta situación, el pasado viernes 19 de Marzo la Fiscalía de Menores pidió que se tomase una medida de internamiento terapéutico provisional de 3 meses prorrogables a 6 mientras se esperaba el juicio. Tanto el abogado defensor del menor, como el menor, no opusieron resistencia ante la propuesta, por lo que al chaval, de origen marroquí, ya lo han trasladado a unas instalaciones especiales de Algeciras.
Habla la junta
Recordamos que el recinto en el que se produjo este suceso no es un reformatorio juvenil propio de la Justicia, sino un centro de menores que depende de la Junta de Andalucía. Parece ser que el menor que presuntamente protagonizó este suceso, ha pasado por diferentes y variados centros de protección de menores durante su adolescencia. Estos centros estaban en Sevilla, Huelva, y éste último, que estaba en Jerez.
En situaciones como ésta en las que están implicados jóvenes de entre 14 y 18 años, es normal que la Fiscalía de Menores tome medidas.





